Las seis marcas del discipulado

23 Domingo
Tiempo Ordinario
Septiembre 4, 2016
Lc. 14: 25-33
Marcas del discipulos

Todavía Jesús esta respondiendo a la pregunta que alguien le hizo: “Es verdad que son pocos los que se salvan?” (Lc.13:23). Jesús no responde si o no. Nos dice por donde entrar. Ahora nos dice como entrar.

Nosotros no nos invitamos a nosotros mismos al banquete final. Ningún  ser humano nos da la invitación. Hubo algunos que presentaron sus excusas para no aceptar la invitación de Jesús. Y son las mismas que mucha gente sigue repitiendo: tengo tres posesiones que me impiden: el negocio, las propiedades y el sexo.

Jesús menciona los tres apegos que tenemos: a nuestra familia, a nosotros mismos y a nuestras posesiones. Son los tres apegos que nos impiden ser sus discípulos, sus sacerdotes o entrar a la vida eterna.

Entonces le vamos a preguntar a las iglesias cuales son aquellas marcas o características fundamentales del discipulado.

Hay un consenso en muchas denominaciones protestantes sobre las marcas del discipulado que ellos esperan de los miembros de su congregación.

►  1. Oración diaria
► 2. Culto seminal
► 3. Lectura diaria de la Biblia
► 4. Servir mas allá de la congregación
► 5. Amistad espiritual. Para ayudar al crecimiento spiritual
► 6. Darle a Dios el diezmo.

En algunas de ellas, como los mormones, el primer lugar en la lista es diezmar.

Según el Evangelio, estas son las marchas del discípulo:
►  1. Negarse a si mismo
►  2. Cargar la cruz
►  3. Renunciar a los padres, etc., incluso a si mismo
►  4. Renuncia a sus posesiones
►  5. Ser fiel a sus enseñanzas
►  6. Dar fruto

¿Está Jesús pidiendo algo imposible? ¿Está pidiendo a sus discípulos algo que El no haya hecho?

En la tradición católica centenas de miles de personas han tomado y siguen tomando estas condiciones no solamente como posibles, sino que las ponen en práctica. Se llama “estados de perfección”.

Así el renunciar a la familia, dejar a los padres y el hogar para entregarse totalmente a Cristo. El renunciar a tener una esposa o esposo, el renunciar a tener una familia propia y unos hijos propios, esto es real y normal en la experiencia católica de seguir a Jesús.

Lo mismo en cuanto a renunciarse a si mismo, a negar su propia voluntad y someterse a la voluntad de Dios en todo.

Lo mismo en cuanto a renunciar a las posesiones materiales, y no poseer nada propio, por el reino de los cielos.

Estas renuncias no son aceptables para la espiritualidad protestante. Son mas bien anti-valores. Para ellos la imitación de Cristo nada tiene que ver con renunciar al matrimonio, con aceptar voluntariamente la  pobreza y por someter la voluntad propia a otros por amor a Dios.

Para el católico, por el contrario, es un privilegio el poder imitar a Cristo casto, Cristo pobre y Cristo obediente. Al Cristo que renunció a su familia para predicar el reino; que renunció a tener su esposa y sus hijos, es decir su propia familia para hacernos a nosotros sus familiares; al Cristo que renunció a poseer nada material en esta tierra y cuyo alimento era la obediencia a la voluntad de su Padre. A esto se le llama “perfección cristiana.”

Catholic World News

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