Dios, ten misericordia de nosotros


Los eventos de la pasada semana nos han roto el corazón al ver la falta de respeto por la vida humana, la venganza, el odio y el terrorismo. Hemos experimentado el derramamiento de sangre y asesinatos en nuestra ciudad vecina de Baton Rouge, en Dallas, en Falcon Heights, Minnesota, una muerte a cuchillazos en Kenner, el asesinato de un oficial de la policía en la Parroquia de Jefferson, y el ataque terrorista en Orlando.
 
No debemos olvidar los eventos mundiales en Niza, Francia, el golpe de estado en Turquía y el Medio Oriente donde diariamente matan a cristianos por su fe en Jesús. Nuestro mundo puede estar sordo al mandamiento de Dios, “No matarás” y actuar por coraje, venganza y odio.   
 
¿Qué podemos hacer?
 
➤ 1. Orar diariamente por el descanso eterno de los que han perdido su vida, para que sus familias puedan conocer el consuelo de Dios y por la protección de las fuerzas policiacas.
 
➤ 2. Ayudar a nuestros niños a entender todas estas situaciones. Ellos deben aprender el respeto a la vida y el poder expresar su coraje sin violencia.
 
➤ 3. Continuar buscando maneras de terminar el racismo. Debemos mirar nuestros corazones y pedirle a Dios que desaparezca de nosotros todo rastro de odio y venganza.
 
Alguien me preguntó, ¿Dónde está Dios?” Mi respuesta fué, ¡Dios está llorando! Dios llora amargamente porque no vivimos su deseo de paz. La violencia y el racismo nos dividen localmente, nacionalmente y mundialmente.
 
No podemos perder nuestra esperanza. Como hombres y mujeres de fe, debemos orar por la paz y comprometernos una vez más a hacer lo que podamos para promover la paz en nuestras familias y nuestra comunidad.
 
Oremos,
 
“Oh Dios, ten misericordia de nosotros en los Estados Unidos y en el mundo entero porque hemos rechazado seguir tu mandamiento de paz. Bendice a los que han muerto, sus familias, y a los que nos protegen a través del trabajo policial. Señor Jesús, lloramos contigo. Te pedimos que uses nuestras oraciones, corazones y manos para construir la paz en nuestras familias y en nuestro mundo. Donde quiera que en mi corazón haya algún rastro de violencia y venganza, ayúdame misericordiosamente a sanar mi corazón. Señor, que haya paz en la tierra y que esa paz empiece primero en mí.”
             Amen

Catholic World News

WLAE.com
Dorignacs 1
Daughters of Charity
Loyola-Sharpen Ad