La celebración de la boda de oro: Es un ejemplo del perdón


Recientemente, presidió un servicio de oración por las casi 190 parejas que celebran por lo menos 50 años de matrimonio. ¿Qué tan especial que es para usted ese evento anual?
 
La celebración del Aniversario de Boda de Oro tiene un profundo significado para mí, y estoy seguro de que tiene gran importancia para muchos en nuestra iglesia local.

El matrimonio está en el corazón de la iglesia, trabajando con Dios, para crear la vida y criar a los niños en los caminos de la fe. Siempre me sorprende cuando hablo a las parejas que han perseverado en el matrimonio de 50 años, que han permitido que la gracia del sacramento del matrimonio funcione plenamente, y, a veces, misteriosa en sus vidas.

Cada pareja casada durante tanto tiempo, sin duda, ha experimentado pruebas y tribulaciones. Algunas parejas han sido muy castigadas por las pérdidas y fracasos personales, retos tales como la enfermedad o adicción, o tratando de reunirse sin poderlo o tratando de hacer tiempo en sus apretadas agendas para amarse el uno con el otro, y convertirse en un signo sacramental de la unidad para la comunidad.

Algunas personas no se den cuenta, pero la iglesia identifica la unidad de los cónyuges, como el objetivo principal del matrimonio. Esa unidad no significa unanimidad, en donde cada cónyuge piensa, y se comporta exactamente igual que el otro. La unidad en el matrimonio, se manifiesta en la capacidad de cada cónyuge, a dar su propia vida por el otro, y que nunca es fácil.

La unidad requiere paciencia. La unidad requiere amor. La unidad requiere el sacrificio como el de Cristo. La unidad requiere el perdón. Tenemos que honrar a nuestros padres, que en ocasiones, han elegido el camino difícil para permanecer fieles el uno al otro, cuando pudo haber sido más fácil para ellos separarse.

¿Ha tenido la oportunidad de hablar con alguna de las parejas después de la ceremonia?

Sí. De hecho, una pareja me recordó que yo había sido monaguillo en su boda en St. James Mayor en 1966. Fue genial volver a conectarme después de 50 años. Había varias parejas presente, que se casaron hace más de 50 años. Una pareja de Slidell – Patricia y David Broussard – han estado casados ​​por 72 años.

He mencionado durante mi homilía que estamos agradecidos por la fidelidad mostrada por todas estas parejas entre sí. Son un ejemplo para nuestra iglesia y para la comunidad en general, el valor del sacramento del matrimonio. Me llama la atención, el número de parejas que no se separan cuando hay retos, pero se esfuerzan por hacer que su matrimonio funcione. Que a menudo incluye la terapia de pareja.

Una celebración como esta, naturalmente, nos hace ver los retos que algunos han pasado en su matrimonio, y cómo la iglesia está ofreciendo atención pastoral a los que han experimentado el dolor del divorcio y que pueden estar buscando una anulación.

Hace aproximadamente un año, el Papa Francisco hizo posible que algunas de las solicitudes de declaración de nulidad – comúnmente conocida como una anulación – podrían ser manejadas a través de un proceso más simple. Esos casos se presentan al Tribunal Metropolitano, el cual determina si el caso se puede dar directamente al obispo o al arzobispo para una decisión acelerada. Ya he tenido el privilegio de haber tomado una decisión en un número de casos.

Estoy profundamente consciente de algunos de los retos a los que se enfrentan las parejas, incluso, antes de su matrimonio. Hay casos en que la familia de la que proceden, no es saludable o incluso disfuncional, y que deja una marca en la persona.

Desafortunadamente, los problemas de origen familiares, se llevan al matrimonio. En algunos casos, las parejas han intentado por todos los medios, pero no han podido resolver sus diferencias.

En otros casos, hay una pregunta real, de que si era realmente un sacramento, debido a algunas de las actitudes o reservas que la pareja trajo con ellos al matrimonio.

Al llegar a la iglesia en busca de ayuda, estas parejas están buscando una sanación. El Papa Francisco quiere que la iglesia ofrezca consuelo, a aquellos que se encuentran en situaciones difíciles.

El matrimonio es una vocación maravillosa. Para aquellos que han recorrido el largo camino, y han llegado a ser para nosotros signos de unidad, doy, gracias a Dios y gracias a ustedes.

Para aquellos que tienen problemas en el matrimonio, hay esperanza, y sanación a través de la iglesia.

Preguntas para Arzobispo Aymond pueden enviarse a: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .
 

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