Las cuatro voces interiores

Este texto no es parte del sermón sobre el buen pastor. La ocasión fue diferente. En una de las fiestas judías, en el invierno los judíos se acercan ansiosos a presionar a Jesús, pidiéndole una respuesta directa y clara: “¿Cuanto tiempo mas nos vas a mantener en la duda?  Si eres el mesías dilo claramente.”

Y la respuesta de Jesús es categórica: “Ya se los he dicho, pero ustedes no quieren creer. Ustedes no quieren ser de mi rebano, y por eso ni escuchan ni entienden mi voz.”

¿Para que se los va a repetir Jesús una y otra vez, si ellos no quieren  escucharlo?

Según esto el gran desafío de nosotros los cristianos no es simplemente el seguir a Jesús, sino el poder reconocer  su voz, porque hay muchas voces hablándonos a nosotros.

¿Por ejemplo como reconozco la voz de Cristo y la de Satanás?

¿Como distingo la voz de la iglesia, de la voz del mundo?

Estamos llenos de ideologías, opiniones, grupos religiosos, periódicos y noticieros y estaciones de radio y televisión, conferencias, mensajes, e-mails y iPhones.

¿Puede estar la voz de Dios mezclada o perdida o oculta en medio de tantas voces?  ¿Sera posible, en medio de todas esas voces, escuchar la voz personal de Jesús?

4 Pascua
Abirl 17, 2016
Jn. 10: 27-30
Las ovejas escuchan


Esto hace muy difícil el poder distinguir la voz de Cristo en medio de tantas voces.

Que bonito seria recibir un e-mail de Cristo. Recordemos que San Pablo nos dice que la fe nos entra por el oído.

Por eso San Ignacio de Loyola nos enseña a distinguir las diferentes voces que nos están hablando todo el tiempo.    Pero no las voces de afuera, de la radio, de la

Tele o de los teléfonos sino las voces que tenemos dentro de nosotros.

San Ignacio distingue cuatro voces diferentes, dentro de nosotros,  en competencia para obtener nuestra atención:
➤ Nuestra propia voz (ideas, preocupaciones, etc.)
➤ La voz del mundo
➤ La voz del demonio
➤ La voz de Dios

El discernimiento consiste en distinguirlas: ¿Quien me está hablando en este momento? ¿Es esta la voz de Dios o la mía propia?

Santa Teresa, por otra parte,  nos dice que necesitamos ser sanados en nuestros oídos. Tenemos que ser sanados en nuestra manera de escuchar; en lo que dejamos que entre en nuestra mente por nuestros oídos.

Hay gente como aquel sordomudo del Evangelio. Primero que todo Jesús tiene que sanar su oído; metiendo su dedo en las orejas del hombre, y luego sana su falta de habla.

Sanar nuestra manera de oír significa: las diferentes oportunidades que Dios nos da para escuchar su voz a través de los sermones; la lectura de la Biblia; los retiros espirituales. Todo eso es el oído externo y también el entendimiento espiritual durante la oración, y cuando percibimos la presencia de Dios en momentos de enfermedad y tribulación. Ese es el oído interno.

Estas personas permanecerán mudas por mucho tiempo, hasta que Dios comienza a sanarlas e esta área de escuchar su voz.

Para todos nosotros, sus ovejas, son tres pasos: escuchar a Jesús, conocerlo y seguirlo.

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