La Muerte y Resurrección de Cristo – nos baña de Misericordia


El Triduo Pascual, el período de tres días, comenzando con la Misa vespertina de la Cena del Señor, y terminando con el Domingo de Pascua, es considerado el punto culminante del año litúrgico de la iglesia. ¿Puede explicar por qué esto es así?
En la Vigilia de Pascua, en la noche del sábado, se celebra la resurrección de Cristo. El mensaje es claro: Cristo murió y resucitó de entre los muertos, y eso es un mensaje de esperanza, un mensaje de que nunca estamos solos.

 El Cristo Resucitado, ya no vive en una tumba, pero vive en nuestro corazón y en nuestro mundo y en la iglesia, que es su cuerpo en la actualidad.

Es crítico durante este tiempo de Pascua, que reconocemos que el Señor Jesús sufrió y murió por nosotros. Él ha venido a traernos misericordia.

Se reflexiona sobre su misión de salvación de una manera especial este año, durante el Año del Jubileo de la Misericordia. La misericordia que nos da el Cristo Resucitado – la cual, nosotros abrazamos – nos ayuda a aceptar el perdón de Dios, de perdonarnos a nosotros mismo y a perdonar a los demás.

Si realmente lo hacemos, entonces podemos celebrar la nueva vida de Cristo Resucitado, durante la temporada de Pascua.

¿Qué piensa mientras celebramos la Pascua?
En su esencia, el mensaje de la Pascua es el mismo cada año, pero siempre se hace eco de algo un poco diferente, dado el mundo en el que vivimos.

En todo el mundo hay guerras y rumores de guerra. En nuestro propio país, estamos experimentando una campaña política presidencial, que atropella cualquier noción de civismo.

Las personas que viven en nuestras propia arquidiócesis están acosados ​​por la violencia el asesinato y el racismo, a medida que seguimos combatiendo la Nueva Batalla de Nueva Orleáns.

Así mismo, vemos como muchas familias en el último mes, se han visto afectadas por los tornados y las inundaciones. Y dentro de nuestras propias familias, a menudo tenemos momentos difíciles de desacuerdo, la desesperación y quizás incluso, la depresión.

Pero el tiempo de la Pascua, nos recuerda que la muerte física y las luchas emocionales, no son la última palabra.

La última palabra es la nueva vida en Cristo Resucitado. Cuando nos unimos a las cruces que llevamos todos los días – esas pequeñas muertes en nuestras vidas diarias – con la Cruz de Jesús, tenemos la promesa de la nueva vida de Cristo Resucitado.

Usted ha hecho notar su presencia de una manera especial en esta semana, cuando lavó los pies de los presos en la Detención Juvenil en Harvey el Jueves Santo, y luego celebraron las Estaciones de la Cruz con los internos de la prisión de la parroquia de Orleáns el Viernes Santo.
Seguí el ejemplo del Papa Francisco, que lavó los pies de los delincuentes juveniles en su primer Jueves Santo como Papa. Su ejemplo, me vino a la mente durante la oración un día y pensé, si él puede hacerlo, eso es un gran ejemplo para mí.

Es importante que no solo lleguemos a nuestra familia, amigos y vecinos, sino también a aquellos a los que no vemos. Conocí a los jóvenes en Rivarde, no sólo para lavar sus pies, sino también, para mostrarles que Cristo se preocupa por ellos, y que la iglesia se preocupa por ellos. Queremos estar allí, para que cuando ellos sean liberados del centro de detención, y queremos poder celebrar una nueva vida con ellos.

El Camino de la Cruz en la prisión de la parroquia de Orleáns fue otra oportunidad para compartir la palabra de la esperanza de Dios con aquellos que están encarcelados.

La misericordia de Dios no tiene límites. También, quería que supieran que al abrazar el perdón de Cristo Resucitado, los llama a participar de su nueva vida. Yo les aseguré, que el pueblo de Dios, estará allí para ellos cuando salgan de la cárcel, para ayudarles a iniciar una nueva vida.

Tenemos un programa “Bienvenido a Casa” dentro de nuestro ministerio de la prisión, que ha sido muy útil para aquellos que han pasado por ese programa. La Pascua es un tiempo en el que celebramos la esperanza y nueva vida, no sólo para nosotros, sino también para los que no se ven y que a menudo son olvidados.

¿Cuál es su mensaje de Pascua, a la gente de la arquidiócesis?
Por favor, sepan que al celebrar esta fiesta de la Pascua – la gloria de Cristo Resucitado – que en las Misas en tiempo de la Pascua, elevo al Señor, al pueblo de nuestra arquidiócesis.

Tan diversos y diferentes que somos en esta arquidiócesis y que el pueblo de Dios en esta iglesia local, estamos unidos como una sola familia. Pertenecemos a Cristo Resucitado. ¡Podemos acoger su misericordia y la vida nueva!

Preguntas para Arzobispo Aymond pueden enviarse a: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .
 

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