Navidad 2015: La promesa de misericordia


Lucas 2:1-14

En esos días, el emperador Cesar Augusto dictó una ley que ordenaba hacer un censo en todo el imperio. Este primer censo se hizo cuando Quirino era gobernador de Siria. Todos iban a inscribirse a sus respectivas ciudades.

También José, como era descendiente de David, salió a la ciudad de Nazaret de Galilea, y subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, para inscribirse con María su esposa, que estaba embarazada.

Cuando estaban en Belén, le llegó el día en que debía tener a su hijo. Y dio a luz su primogénito, lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la sala común.

En la región había pastores que vivían en el campo, y que por la noche se turnaban para cuidar sus rebaños. El ángel del Señor se les apareció, y los rodeó de claridad de la Gloria del Señor, y todo esto le produjo un miedo enorme.

Pero el ángel les dijo, “No teman, porque yo vengo a comunicarles una buena nueva, que será motivo de mucha alegría para todo el pueblo.

Hoy, ha nacido para ustedes en la ciudad de David un Salvador que es Cristo Señor.

En esto lo reconocerán: hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales, y acostado en un pesebre.”

De pronto, aparecieron otros ángeles, y todos alababan a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en lo más alto del cielo, y en la tierra, gracias y paz a los hombres.”


¡Feliz Navidad!
Yo, no sólo extiendo una “Feliz Navidad,” pero más importante aún una “Bienaventurada Navidad.”

Rezo para que la alegría, y la esperanza de la temporada de Navidad, toquen sus corazones profundamente.

Mientras nos preparamos para celebrar la Navidad, reflexionamos sobre el relato de la Natividad de San Lucas, y vemos que este Dios se hizo uno de nosotros – Dios hecho hombre – nació en un establo frío, rodeado de animales. Su madre utilizó un pedazo de tela que había sido utilizado para los animales, que probablemente estaba tirado en un rincón del establo para mantener a su hijo caliente. Su primera cama era un pesebre.

Jesús nació de una manera sencilla, humilde, y sin embargo, él era el hijo de Dios.

¿Por qué nació Jesús? ¿Por qué vino a vivir entre nosotros?

Es importante que reconozcamos la Encarnación que muestra el Padre por la misericordia hacia nosotros. Eso es de lo que trata la Navidad.

La humanidad se había extraviado del camino de Dios. Dios había hecho pacto tras pacto con su pueblo, y finalmente, envió a su hijo a ser el pacto eterno, un pacto de misericordia, una alianza de amor.

Jesús naciendo en la historia humana es lo que celebramos durante la temporada de Navidad.

También, estamos conscientes de que Jesús nació en una familia. María fue su madre, y José su padre adoptivo. Estamos muy agradecidos por el amor, el cuidado y la orientación que María y José le proporcionaron. Le dieron a Jesús, todo lo que necesitaba cuando era un bebé, un niño y un adolescente.

También, es importante que recordemos durante la temporada de Navidad, que nosotros también estamos invitados a abrazar a nuestras propias familias. Ninguno de nosotros viene de una familia perfecta, pero podemos ser una familia santa.

Ser una familia santa, significa aprender a tener piedad del uno para con el otro. Esto significa, que aprendemos el sentido de la paciencia y la perseverancia, y desarrollamos la habilidad de pasar por alto algunas de las cosas dentro de la familia que nos puede irritar.

En la temporada de Navidad, puede haber tensiones y dificultades, incluso con el más cercano de nuestra familia.

Reconocemos esa realidad. Pero durante este tiempo santo, oremos por cada miembro de nuestra familia por su nombre, y elevemos a él o a ella al Señor, y pidamos a Dios que nos ayude durante este Año del Jubileo de la Misericordia, a perdonar más, a ser más misericordioso, tal como el Señor Jesús nos ha perdonado.

El Papa Francisco, ha dicho con frecuencia, que Dios no se cansa de perdonarnos; somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón a Dios. Así, que al celebrar esta gran fiesta de la Navidad – el último signo de la misericordia de Dios hacia nosotros, es a través del nacimiento de su hijo – podemos pedir la bendición de Dios sobre nuestras familias, para que podamos verdaderamente viajar a través de este Año de la Misericordia de una manera bendecida.

“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.”

Que su voluntad, caiga sobre nosotros; somos los pacificadores misericordiosos de hoy en día, incluso en nuestras familias.

Preguntas para el Arzobispo Aymond pueden enviarse a: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .

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