Las emociones humanas de Jesús 3-21-15

5 Domingo Cuaresma
Marzo 20, 2015
Jn. 12: 20-33

En el evangelio de  San Juan,  Jesús  se nos presenta mostrando emociones fuertes.

Cuando Jesús escuchó las palabras de fe del centurión “quedó impresionado” (Mt. 8:10). Pero también tenía reacciones de enojo, de sentirse indignado, y tal vez un poco decepcionado.

Durante la resurrección de  su amigo Lázaro, nos habla  el Evangelio que al ver llorar a María  “Jesús se estremeció por dentro y habló muy conmovido y lloró.” Y lo hizo varias veces (Jn.11:33-35).

El evangelio de hoy, nos dice que Jesús se sintió “turbado en su alma,” estando por ultima vez en Jerusalén poco antes de su pasión, cuando vienen unos griegos queriendo verlo. Los otros evangelios ponen esta reacción emocional de Jesús en el huerto de los olivos: “Ahora siento angustia en mi alma; y le voy a pedir al Padre que  ¿me libre de este trance? No pues para eso he llegado.”

Al revelar, durante la última cena, que uno de sus discípulos lo iba a traicionar dice que “Jesús se estremeció por dentro” (Jn.13:21).

El autor de la carta a los Hebreos escribe que Jesús: “durante su vida mortal dirigió peticiones y súplicas, con clamores y lágrimas al que podía librarlo de la muerte” (Heb.5:7). Pasaje poco conocido y que nos sorprende bastante.

Son muchas mas las emociones descritas en el Evangelio.

A pesar de la intensidad de estas emociones Jesús conecta esa emoción de tristeza y angustia con una realidad espiritual: su glorificación o la glorificación de su Padre. Y esto es lo maravilloso en la manera  como Jesús transforma estas emociones en algo positivo y espiritual.

Asi se lo dice a Marta frente a la tumba: “No te he dicho que si tu crees verás la gloria de Dios.” Y en este evangelio de hoy, cuando se siente angustiado, le  dice al Padre: “Da gloria a tu nombre. Y vino una voz del cielo diciendo: Lo he glorificado y de nuevo lo glorificaré.”

Cuando Jesús se estremeció en su corazón por la traición inminente de Judas, y le da el pan, suceden dos cosas terriblemente opuestas: al tomar el pan Satanás entra en el corazón de Judas y al salir judas del cenáculo Jesús proclama: “En este momento el Hijo del hombre ha sido glorificado, y Dios ha sido glorificado en el” (Jn. 13:31).

Se ha dicho que las emociones no son en si ni buenas, ni malas.  Todo depende del uso que les demos. Estas emociones dolorosas Jesús las usa no para deprimirse, sino para dar gloria a su Padre.

Hay muchas otras emociones expresadas en el Evangelio: Jesús siente enojo e indignación ante la corrupción de los sacerdotes en el templo; ante el abuso de los fariseos con la gente; Jesús se enoja ante la dureza de corazón de los lideres religiosos del pueblo; se llena de gozo ante el éxito  misionero de los discípulos; su corazón se llena de compasión ante los enfermos y la gente abandonada.

Pidámosle a Jesús  que nos enseñe a usar nuestras emociones para construir su reino aquí entre nosotros.

Catholic World News

Daughters of Charity
Loyola
Wlae
Dorignacs 1