Alimenta mis ovejas: El porqué el pastoreo es un internado ideal para dirigentes de la iglesia

 
CIUDAD DEL VATICANO (CNS) – Más que una buena metáfora, “el Buen Pastor” es un modelo concreto a seguir para dirigencia cristiana.
 
“Los padres de la Biblia”, como Abraham, Jacob, Isaac, Moisés y David, a quienes Dios escogió para guiar a su pueblo, “todos son pastores de ovejas” en sentido real de la palabra pues pasaron años con el cayado en la mano alimentando, protegiendo y cuidando a sus rumiantes lanudos, dijo la hermana Elena Bosetti, que pertenece a la comunidad de las Hermanas de Jesús, el Buen Pastor.
 
De la misma manera como Jesús les dijo a Simón Pedro y Andrés que se convirtieran en pescadores de hombres, así Dios transformó a los pastores de ovejas escogidos del Antiguo Testamento en pastores de pueblos, dijo, demostrando que el cuidado de ovejas es una especie de programa para dirigentes que sirven a Dios.
 
Y a pesar de que el Antiguo y Nuevo Testamento están llenos de imágenes de ganado y pastores, el papa Francisco les ha dado a estas figuras renovado énfasis, y más notoriamente su insistencia memorable ante sacerdotes y obispos en que pasen más tiempo entre su pueblo y que “sean pastores que vivan con olor a oveja.”
 
La hermana Bosetti, profesora y erudita bíblica que se especializa en simbolismo pastoral, le dijo al Catholic News Service que, de manera diferente a la lógica secular de poder, el modelo cristiano de dirigencia y autoridad se enraíza en el proceso de hacerse uno semejante al pueblo a quien se sirve y no vivir separado de él o siendo indiferente.
 
De hecho, le lleva a un verdadero pastor muchos años de convivir con el rebaño todos los días para ganarse la confianza, dijo Fabrizio Innocenzi, quien, junto con su prometida, Virginia Tacchia, es dueño de cerca de 60 ovejas que pastorea en las colinas del Roviano, a 40 millas al este de Roma.
 
Las ovejas, “a primera vista parecen que son dóciles, simples; pero no lo son. Son muy complicadas y necesitan mucho cuidado y atención”, le dijo al CNS.
 
“Necesitan guía, necesitan pastor” pues naturalmente carecen de oveja guía natural y no tienen jerarquía dentro del grupo, dijo. Sus movimientos los dictan quienes se encuentran a su alrededor, creándose uno como tipo de “efecto de dominó” que fácilmente se puede convertir en pánico si solamente una de las ovejas se llega a asustar, dijo.
 
Así pues, el papel del pastor y del perro guardián son esenciales, dijo, para que las ovejas se conserven calmadas y fuera de peligro, como al acercarse a un abismo empinado, caminos que cruzar, transportes en movimiento, vueltas equivocadas y depredadores.
 
Las ovejas aprenden a confiar en el pastor, dijo Innocenzi, pues “escuchan y entienden la voz, olor y conducta de la persona que las cuida todos los días”.
 
Y dijo que el pastor necesita ser alguien que esté “en consonancia con la naturaleza, decisivo” y dispuesto a soportar con amor largas horas de trabajo, condiciones meteorológicas inclementes, mucho trabajo y sacrificio; y “no le debe temer a nada”.
 
La confianza que se desarrolla no se afirma debido al miedo, dijo, sino del conocimiento instintivo de que el pastor y el perro guardián están allí no para castigar sino para mantener la seguridad.
 
“Para las ovejas, el perro guardián representa seguridad” hace que “se sientan tranquilas y pacíficas”.
 
De forma semejante, dijo la hermana Bosetti, la dirigencia pastoral se trata de ofrecer “comodidad, consuelo y ánimo”, mientras “se está en medio de las ovejas, defendiéndolas, asegurándoles: ‘Estoy aquí, no tienen nada de qué temer’”.
 
El cayado del pastor, por ejemplo, “no se usa para pegar,” dijo. Le sirve al pas tor del apoyo necesario para subir por terreno escabroso y empinado, y les sirve a las ovejas, cuya vista se limita a su cabeza inclinada y sus ojos fijos en el pasto que comen, de guía, sabiendo que el cayado está allí conforme golpea rítmicamente el terreno.
 
“Si uno oye el ‘pas, pas’, eso significa que está presente. Quizá uno no lo vea, pero lo puede oír, su voz y su cayado. En la Biblia, no son los ojos los importantes tanto como lo es el sentido del oído. Las ovejas escuchan. El sentido del oído es esencial para conocer a Dios,” dijo.
 
En el Salmo 23, se afirma, dijo ella: “El Señor es mi pastor,” que satisface todas mis necesidades, es quien me conduce, me restaura y me guía y cuya “vara y cayado me confortan” pues sirven para vencer el mal y para no abusar del rebaño de uno.
 
El poder salvador del cayado pastoral se hace más evidente con Moisés, dijo. Por medio de la intercesión de Dios, Moisés utiliza su cayado de pastor para separar las aguas del Mar Rojo y para conducir a su pueblo a un lugar seguro; como también sirve para partir las rocas del desierto y sacar agua que calme la sed del pueblo.
 
El cayado humilde del pastor “se convierte ante la presencia de Dios y es el medio que se utiliza para obrar milagros,” dijo.
 
La Iglesia Católica utiliza más que el cayado o el báculo del obispo para demostrar su papel como pastor. Los arzobispos reciben un palio, banda estrecha hecha de lana con listones que cuelgan por delante y por detrás, cubierta con seda de color negro para recordar las pezuñas obscuras del rebaño que simbólicamente el arzobispo lleva sobre sus hombros.
 
El significado del palio es “el de restaurar, el de actualizar el símbolo para que se recuerde que no se trata de llevar una vestidura más; no, uno tiene que recordar que el ministerio pastoral se trata de llevar al rebaño sobre los propios hombros,” dijo la hermana.
 
El nombre de la orden religiosa de la hermana Bosetti, Hermanas de Jesús, el Buen Pastor, también se conoce como las “Pastorelle” o pastorcitas, para enfatizar la importancia de las mujeres religiosas en la misión pastoral de Cristo.
 
Pastoras en la Biblia aparecen con frecuencia, dijo; y el estímulo que se le da a este aspecto pastoral no es el de la ordenación sacerdotal, sino el de la colaboración y complementariedad.
 
El cuidado del pueblo de Dios “no debe estar reducido solamente al sacerdocio,” dijo. “Necesitamos un ministerio pastoral profético” compuesto de todos los fieles que imiten al mismo Buen Pastor: que animen, consuelen y conduzcan por el camino que lleva a la esperanza.

Catholic World News

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