Las decapitaciones exigen una respuesta multifacética


Las decapitaciones de 21 cristianos coptos en Libia, por el “Estado islámico” el mes pasado, se han llevado a cabo con repulsión en todo el mundo. ¿Cómo han respondido los obispos de Estados Unidos a estas atrocidades?

En primer lugar, los brutales asesinatos nos recuerdan a todos, que existe persecución religiosa en el Medio Oriente. El Papa Francisco dijo es mejor: que estos cristianos inocentes hayan sido decapitados “por el mero hecho de ser cristianos.”

Es importante reconocer la realidad fundamental, y llamarla como lo que es. Estos no eran combatientes enemigos. Estas eran personas que se eran cristianos coptos, que fueron asesinados precisamente por su fe. Estos asesinatos nos recuerdan a todos los cristianos y otras minorías religiosas, como ellos sufren a manos de los extremistas leales al llamado Estado Islámico.
 
¿Qué puede hacer Estados Unidos sobre este atropello?
Los obispos han escrito cartas al presidente Obama y los líderes claves del Congreso denunciando los asesinatos. Es moralmente y legalmente admisible utilizar una fuerza proporcionada para detener a los agresores injustos, y para proteger a las minorías religiosas y a los civiles de todo el daño. En esencia, se trata de la defensa propia, y estas son respuestas aceptables en virtud del derecho internacional y humanitario.
 
Pero también es claro que este problema no puede resolverse exclusivamente a través de una respuesta militar. Inmediatamente después de los ataques terroristas del 9/11 en Estados Unidos, los obispos dijeron: “Si bien puede ser necesaria una acción militar, de ningún modo es suficiente para hacer frente a esta amenaza terrorista.” A ellos se les deben dar seguimiento por medio de la diplomacia y los esfuerzos hacia la paz.
 
Los obispos también entienden que el Estado Islámico utiliza la pobreza y la exclusión política para reclutar gente a su redil. Las personas que son pobres o que sienten que su voz política no es escuchada, son las que más fácilmente se vuelven hacia las acciones radicales. Eso quedó claro en Siria e Irak, donde ISIS, aprovechó la exclusión de los sunitas del gobierno para reclutar a nuevos miembros. Si a las personas se les permitiera participar de manera significativa en su gestión, serian menos propensos a radicalizarse.
 
Los EE.UU. han trabajado con líderes gubernamentales en Irak, para tratar de lograr un gobierno inclusivo que proteja los derechos humanos y religiosos. Esto tiene que ser hecho en Siria y Libia.
 
También necesitamos, como país, aumentar desarrollo y asistencia humanitaria, y dar acogida a los países para ayudar a los desplazados por la violencia sin sentido. Los países de todo el mundo, también tienen que abrir sus brazos para ayudar a reasentar a los refugiados que no pueden regresar a sus hogares.
 
¿Qué papel tiene el Arzobispo Joseph Kurtz, como presidente de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, interpretado esta lucha?
El Arzobispo Kurtz, le pidió al Obispo Oscar Cantú, quien es el presidente del Comité de Obispos para la Justicia y la Paz Internacional, llevar una visita de solidaridad en nombre de la conferencia a la región kurda de Irak. Esa es un área donde cientos de miles de sirios e iraquíes – que son cristianos, yazidíes y musulmanes – han huido buscando un refugio seguro contra el terrorismo del llamado “Estado Islámico.”
 
El Obispo Cantú vio a los refugiados, e informó de que en algún momento llegan sólo con la ropa que llevaban puesta.
Los Servicios de Caridades Católicas está trabajando con la gente de todas las religiones, pero las necesidades son abrumadoras. Tenemos que proporcionar más ayuda humanitaria.
 
¿Qué pueden hacer los Católicos locales?
Debemos seguir orando durante este tiempo de Cuaresma, por la conversión de los corazones y por la protección de los cristianosy otras minorías religiosas en el Medio Oriente. También tenemos que tomar medidas tangibles para proteger a las personas del peligro, y para cuidar a los más necesitados en las zonas de refugiados.

Al final, ninguna religión puede ser pervertida para justificar de alguna manera el asesinato y la violencia. Esto tomará un esfuerzo colectivo de los líderes gubernamentales y personas de fe de todo el mundo. Que Dios reciba las almas de los inocentes asesinados, y los lleve a la vida eterna.

Preguntas para el Arzobispo Aymond pueden enviarse a: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .
 

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