Parabola de los viñadores asesinos; explicacion de los simbolos

27 Domingo
Tiempo Ordinario
Mt. 21: 33-46
Miren el gran cuidado que el propietario tuvo con este lugar y la extraordinaria rebelión de la gente. El mismo hizo el trabajo que los arrendatarios deberían haber hecho. El fue quien plantó la viña y puso un cerco al rededor. Hizo el lagar y construyó la torre. Ellos solamente tenían que cuidar lo que se les había encomendado” (Crisóstomo).
   Dios es el dueño, y la viña es la casa de Israel y sus instituciones.
   La cerca alrededor es la ley, los 10 mandamientos. Así como la muralla que rodeaba a Jerusalén era protección y defensa, así los 10 mandamientos son la protección y defensa del pueblo.
   Si alguien abre un boquete en la pared, si alguien quebrante uno de los mandamientos de Dios, la ciudad y el pueblo ya no estarán seguros jamás.
   El lagar es símbolo del templo y del altar. Son los sacrificios ofrecidos a Dios. Este es un símbolo de la religión y  el culto a Dios.
   La torre de vigía representa la palabra de Dios y el papel de los profetas.
   El dueño hizo toda la construcción, porque esas obras simbolizan las instituciones divinas: la ley, los mandamientos, la religión, el templo, el culto, el sacerdocio y los profetas. Estas no son instituciones creadas por los hombres. Ni las creamos nosotros, ni las podemos cambiar a nuestro gusto.
   Los arrendatarios son los Jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo. Son los lideres religiosos y civiles de Israel. A ellos se dirige esta parábola. A ellos ser les encargó el cuidado y servicio del pueblo de Dios.
   Los siervos enviados a recoger la cosecha son los profetas. La cosecha representa la obediencia, las buenas obras y el crecimiento espiritual de los hijos. Son frutos de santidad y conversión.
   Ellos en cambio asesinaron a los profetas.
   El dueño mandó a su hijo pensando que lo iban a respetar. Pero se convirtieron en sus peores enemigos. Lo apresaron, lo sacaron de la ciudad y lo mataron.
   Jesús fué crucificado fuera de la ciudad de Jerusalén, es decir fuera de la viña.
   Y Jesús concluye diciendo, “El reino de los cielos se les quita a ellos y se le entrega a un pueblo que produzca fruto.”
   Esto se lo dice Jesús a los Fariseos y Saduceos y a los que están en cargo de la vida política y espiritual del pueblo. Su administración  esta llegando a su fin. Fueron hallados indignos de ser los ministros en el reino de Dios.
         Por lo tanto se les quita el reino de Dios. La paciencia de Dios no va a durar siempre. Su rechazo a Jesús  fue el ultimo punto.  Nadie puede estar siempre rechazando al Señor sin sufrir las consecuencias. Hay un limite a nuestros rechazos. Y estos  lideres llegaron a ese límite  durante el ministerio de Jesús.

Catholic World News

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