El que no toma su cruz y me sigue ...

Domingo 22
Tiempo Ordinario
Agosto 31, 2014
Mt. 16:21-27
Quien no tome su cruz no es digno de mi,” Mt. 10:38.

Esta es la primera vez que la cruz se convierte en simbolo para el cristiano. Nunca antes en la Biblia se ha mencionado la cruz, ni siquiera como el símbolo pagano de tortura que ha sido. Todos los habitantes del imperio romano han visto las cruces yu los crucificados a lo largo de sus caminos, como una advertencia y amenaza.

Toma tu cruz, no la de Cristo

La primera revelación evangélica de la cruz, no es la de Jesús como podríamos imaginarnos, sino la de nuetra cruz personal.

Jesús todavía no ha dicho que va a safrir, ni que va a ser clavado en una cruz, y sin embargo nos pide que tomemos “nuestra cruz” para sequirio.

San Lucas añade una palabra muy importante “de cada dia.” Nosotros no podemos cargar la cruz de Cristo porque es muy pesada para nostoros. Nosotros no estamos llamodos a tomar la cruz de los demás, porque cada persona tiene su propia cruz y a su medida.

Yo estoy llamdo a tomar mu cruz, y emprender el camino del sequimiento de Jesús.

¿En que consiste llevar la cruz?

“Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a si mismo, tome su cruz cada dia y me siga.”

Según el Jesuit Padre Juan Nicolás Grou hay cinco clases de cruces en la vida del cristiano:
➤ 1.) Consiste primera y principalmente en evitar el pecado y todas las ocasiones voluntarias de pecar.

➤ 2.) La cruz consiste en segundo lugar en mortificar las pasiones, en moderar los deseos de nuestro corazón y tener la carne sujeta al espiritu; en vigilar los sentidos y guardar cuidadosamente todas la entradas y salidas del corazón.

➤ 3.) En tercer lugar, consiste la cruz en despegar nuestra alma y nuestro corazón de todos los objetos terrenales y perecederos para ocupar nuestra atención en los objectos celestes, espirituales y eternos.

➤ 4.) Consiste en cuarto lugar, en recibir como disposiciones de la Divina Providencia todos los acontecimientos desgraciados que nos ocurran, ya procedan de causas naturales, ya de la malicia de los hombres y ya de nuestras propias faltas. Estas cruces que nos envia la providencia son frecuentes.

➤ 5.) Consiste en quinto lugar nuestra cruz, en abrazar todas las pruebas, todas las penas con que se halla entretejida la vida espiritual. Esta cruz pertenece especialmente a un grupo reducido de almas favorecidas; no es una cruz de necesidad, sino una cruz de amor, y por lo tanto mucho mas pesada, porque los motivos del amor son inmensurablemente mucho mas fuertes que los de la obligación.

A esta cruz de amor debemos unir aquellas que el alma voluntariamente abraza, como son austeridades y penitencias, los votos religiosos y el mismo estado de vida religiosa.

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