Entrar en la escuela de Jesus

Tiempo Ordinario
Domingo 14
Mt. 11:25-30
Julio 6, 2014

En este capitulo 11, se nos muestra como Jesús comienza a ser atacado directamente. Su popularidad parece haber terminado. Los ataques son muchos, he aquí algunos ejemplos

Los discípulos de Juan parecen estar decepcionados de Jesús. No es lo que ellos esperaban. “Debemos esperar a otro?” Le preguntan (11:3).

Ataques personales. Acusan a Jesús de ser un borracho y un comilón; que anda en malas compañías de pecadores y cobradores de impuestos (11:18-19).

Los habitantes de Cafarnaum, Corazain y Betsaida reciben los Milagros, pero no quieren cambiar sus vidas ( 11:20-24).

Critican a sus discípulos buscando algo de que acusarlos (12.1-2).

Ponen trampas. Ponen en la sinagoga a un hombre con una mano seca, buscando una razón para acusar a Jesús de trabajar en sábado (12:9-14).

Lo calumnian
Es una falsa acusación de algún crimen u ofensa hecha con mucha malicia con el fin de dañar la reputación de Jesús. Esta es la blasfemia contra el Espíritu Santo. Dicen que Jesús expulsa demonios, porque esta poseído por el príncipe de los demonios ( 12:22-24).

Finalmente, dicen que Jesús es solamente otro ser humano.

Cuando Jesus esta revelando su  misterio, alguien va a señalar que Jesus es como cualquiera otro, con mamá y  hermanos.

La respuesta de Jesús es doble: Una invitación a entrar en su escuela, y una invitación a entrar en su nueva familia.”

Este capitulo once termina con la invitación que hace Jesus de entrar en su escuela. El capitulo 12 terminará con la invitación a entrar en su nueva familia.

En el Evangelio de Hoy tenemos tres invitaciones: vengan, tomen y aprendan.
a) Vengan
No dice vayan a buscar, sino vengan.  Nos llama a su lado.
No es una invitación a salir a predicar, o evangelizar, o a cambiar el mundo. Antes que nada, somos llamados a llegar a Jesús mismo, a tener una relación personal con el Señor. Invitación a ser sanados de nuestros pecados personales, de las adicciones, heridas emocionales, desilusiones, cargas pesadas y fracasos.

b) Tomen mi yugo
El yugo es el símbolo de la enseñanza del maestro. Tomamos el yugo de Jesus y nos lo ponemos. El yugo es una estructura muy simple en forma de un ocho. Tiene dos cabezas, una para cada buey. Esto les permite llevar el mismo ritmo al jalar el arado.

c) Aprendan
Parece sarcástico el comentario de San Agustín, pero muy apropiado.

Jesús nos invita a que aprendamos de El, no ha hacer milagros, a caminar sobre las aguas, o a curar los leprosos, ni a resucitar a los muertos, sino a ser mansos y humildes de corazón como lo es El.

English version:
Enter in the school of Jesus
In Chapter 11 of the Gospel of Matthew, we see how Jesus begins to be attacked. His popularity appears to have ceased.  
    The disciples of John  appear to be disillusioned with Jesus.  He isn’t what they expected.  “Should we expect  someone else?” (Matthew 11:3)
    The attacks are often personal.  Jesus’ attackers accuse him of being a drunk and a glutton who keeps bad company with sinners and tax collectors (Matthew 11:18-19).
    The inhabitants of Capernam, Corazain and Bethsaida had experienced miracles by Jesus but they did not want to change their lives (Matthew 11:20-24). They pointed out faults in the disciples such as their failure to wash their hands and their eating grains they picked on the Sabbath, etc. They set traps for Jesus. Looking for a reason to accuse Jesus of working on the Sabbath, they sent a man with a withered hand in the synagogue (Matthew 12:9-14).
    Jesus began to be the target of false accusations made in order to maliciously harm Jesus’ reputation and were blasphemous against the Holy Spirit. Some accusers said Jesus was able to expel demons because he was possessed by the prince of demons (Matthew 12:22-24). When Jesus was revealing his mystery, crowds grumbled that he was no one special, just another human with a family.
    Jesus’ response to his critics had a double meaning. He both invites his critics and us to enter his school and his family.
    In today’s Gospel we have three invitations: to come to him, to take what he offers and to learn.
    He did not say go and seek but rather come, drawing us by his side.
    This is not an invitation to immediately go out and preach, evangelize or change the world or your family.  Before we can do that, we are called to come to Jesus himself; to have a personal relationship with him. It is an invitation to be healed from our personal sins and addictions, emotional hurts, disappointments, heavy burdens and failures.
    We are to take the yoke of Jesus, our teacher, and put it on us. Yokes are placed on two animals, usually oxen, at a time to keep them moving  together at the same pace so the plow is evenly pulled.
Jesus wants us to know him
 St. Augustine’s comment seems sarcastic but it is very appropriate.
    “You are not learning  from me how to refashion the fabric  of the world, not to create all things visible and invisible, nor to work miracles and raise de dead. Rather, you are simple learning of me: ‘that I am meek and lowly in Heart.’”
    Father Luis Henao of the Hispanic Apostolate writes weekly for the Clarion about the Gospel. This is his above Spanish column in English.

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