Ama a tus enemigos y ora por lost que te persiguen

23 Febrero 2014
Domingo 7
Tiempo Ordinario
Matt. 5: 38-48

   lguna gente piensa que este mandato de amar a los enemigos es imposible de poner en practica. Y dicen que es suficiente con no odiarlos.“Pero tenemos que entender que Cristo no nos pide imposibles, sino perfección” (S. Jerónimo)

Hay un buen criterio par interpretar estos pasajes del Sermón que parecen difíciles a nosotros:


Nos debemos preguntar cada vez: ¿Jesús puso esto en practica? ¿Amó Jesús a sus enemigos? ¿Oró Jesús por ellos? ¿Ofreció la otra mejilla al que lo abofeteaba? Si la respuesta es si, entonces estamos llamados a imitar a Jesús. De esta forma el Sermón de la Montaña se convierte antes que nada en una descripción de la manera de vivir de Jesús, de sus valores, de su estilo de vida.

    No le está pidiendo cosas imposibles a sus seguidores, sino que está asumiendo en si mismo aquella perfección que no puede dar la ley.
¿Quien dijo que hay que odiar al enemigo?

    Hay personas que incluso odian a los que los aman.
 
    “Por lo tanto, aquel que ama a su prójimo, ya ha subido un grado aunque todavía odia a sus enemigos.” Agustín)
 
   Esta escalera del amor tiene varios grados. El primer escalón según San Juan Crisóstomo es no hacerle daño a nadie.

    Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás  a tu enemigo.” Quien lo dijo? Hubo un Padre de la iglesia que se dió cuenta de que tal mandato no aparece en la Biblia.

    Debemos darnos cuenta de que en todos los libros de la ley no aparece escrito, “Odiarás a tus enemigos.” Sino que aquí se esta refiriendo Jesús a la tradición de los escribas, que pensaron que era una buena idea añadir  esto a la ley, porque el Señor les mandó  a los Hijos de Israel perseguir a sus enemigos y destruir a Amaleck  de esta tierra.” (Glosa. Ord)

    Es decir que se trata de comentarios añadidos por los escribas, cuando explicaban la Biblia en las sinagogas. No es Palabra de Dios. Es comentario del mundo, que aparece como si fuera de Dios.
Sean perfectos como su padre es perfecto, un mandato liberado
   
   Liberador quiere decir: terapéutico, sanador, que da energía, te devuelve las fuerzas.
  
   Jesús esta hablando de perfección. Nos presenta a su Padre como un ejemplo para nuestra caridad y justicia. El Padre nos ama y nos da todo lo que necesitamos, seamos buenos o malos.  Nos da un modelo de perfección muy alto, muy elevado; no humano, sino sobrenatural: su propio Padre. Sólo el Padre de Jesús es digno de nuestra imitación porque solo El es perfecto.
    
   Jesús parece estar diciéndonos:
  
   No perdamos el tiempo imitando seres humanos,  Imitemos a Jesús. No cambiemos para agradar a otros. Cambiemos para agradar a Jesús solamente.
  
   No le pongan atención a la interpretación bíblica  de los maestros de la ley o del mundo actual.    No imiten la conducta de los pecadores. Imitemos al Padre.No oren como lo hacen los paganos. Oremos como Cristo.

Catholic World News

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