La nueva evangelización empieza aquí en casa

aymond    Cuál es su comprensión de la finalidad del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización?
    El Santo Padre pidió el Sínodo – y pidió expresamente para ello en el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano Segundo – porque quería que reflexionáramos nuevamente sobre los grandes regalos que el Vaticano II ha dado a la iglesia y todavía está proponiendo a la iglesia. Nos ha llamado para observar un Año de la Fe, para comprometernos con Cristo, a la iglesia, al Espíritu y a la actualización del Vaticano II. Él nos está llamando para que nos comprometamos con el comienzo de una nueva evangelización.
    ¿Le dio una ojeada al Sínodo en su visita ad limina con Papa Benedicto XVI en enero?
    Sí. Nos reunimos con el nuevo Consejo Pontificio, para la Promoción de la Nueva Evangelización. El propósito del Sínodo es, reunir a representantes de la Iglesia Católica en todo el mundo – cardenales, obispos, sacerdotes, mujeres religiosas y laicos – así como representantes ecuménicos de otras denominaciones, para discutir lo que podemos hacer para hacer nuestro mundo un lugar más cristiano y más parecido a Cristo. Por supuesto, el Sínodo puede sugerir las medidas que quiera, pero depende de nosotros ponerlo en práctica en nuestras propias vidas y familias, en nuestros lugares de trabajo y en nuestra comunidad.
    Ciertamente, él quiere llegar como siempre lo hemos hecho, a aquellos que no conocen a Cristo, no solo a aquellas personas que viven en países donde hay misiones, sino también en nuestro propio país, donde realmente no conocen a Cristo. Él ha sido muy claro al decir que aquellos que conocemos y hemos aceptado a Cristo, esta es una oportunidad para profundizar nuestra fe en Cristo, a tener una relación mucho más personal con Cristo, para que nuestra fe realmente guie nuestras acciones, actitudes y moralidad. También menciona – y esto es importante –, que debemos llegar a aquellos que están desconectados de la iglesia, aquellos que están alejados de la iglesia, quienes han sido afectados por la Iglesia, especialmente por los líderes de la iglesia. Esta es una oportunidad para invitarlos nuevamente. Es oportunidad privilegiada del Santo Padre, de promulgar un Año de la Fe. El último de ellos fue hecho por Pablo VI en 1968, tres años después de la conclusión del Concilio Vaticano Segundo. Al mirar los documentos del Vaticano II, nos damos cuenta de que muchos de ellos han sido implementados, algunos se han aplicado parcialmente y algunos de ellos realmente no se han tomado suficientemente en serio.
    ¿Qué recuerda del Vaticano II?
    Muchas personas de hoy no habían nacido durante el Concilio Vaticano II, pero lo recuerdo muy claramente. Recuerdo que orábamos en la escuela primaria, en St. James Major, por el éxito del Vaticano II y la inspiración de Dios. Ahora, de vez en cuando oigo cosas inquietantes. Algunas personas han dicho que el Concilio Vaticano II no debería haber ocurrido o que el Concilio Vaticano II fue “un error.” El Vaticano II fue convocado por el Santo Padre, Beato Juan XXIII; asistieron todos los obispos del mundo; y fue liderado por el Espíritu Santo. No sólo es inexacto que lo llamen un error, pero también es negativo y cínico, pensar que un Consejo Mundial, no sería movido por el Espíritu Santo.
    ¿Cuáles son las oportunidades y retos de la nueva evangelización en la Arquidiócesis de Nueva Orleáns?
    Si somos Católicos o no, en la arquidiócesis vivimos en una comunidad de cultura y muy Católica. Por eso, es muy fácil dar nuestra fe por sentada. La verdadera pregunta es doble: en primer lugar, ¿Qué puedo hacer en mi vida personal para tener más intimidad con el Señor Jesús? ¿Cómo puedo pasar más tiempo en oración? ¿Cómo puedo ser más activo en mi parroquia? En segundo lugar, ¿Qué puede hacer esta nueva evangelización a las comunidades parroquiales? Llamamos a las familias de las parroquias a la fe. ¿Cómo podemos construir ese espíritu familiar para que las parroquias se conviertan en familias verdaderamente llenas de fe? Dentro de cada familia, existen tensiones, y hay personas que no están hablando el uno con el otro. ¿Así, cómo podemos llegar a esas personas e invitarlas de nuevo a la familia, pero también mostrarles respeto y tratar de despertar en ellas el amor y el perdón de Dios?
    Ha pedido que el 2013, sea el Año de la Familia y Fe. ¿Por qué ha introducido el componente al tema?
    Creemos, como lo hace el Santo Padre, que la fe en primer lugar nutre a la familia. Entre más fuerte sea la vida familiar, mayor será la oportunidad de una persona de conocer al Señor Jesús y experimentar su amor. Así, que si podemos fortalecer la vida familiar, estaremos fortaleciendo nuestra fe, tanto en el hogar como en la comunidad parroquial y en la comunidad.
    Preguntas para Arzobispo Aymond, pueden enviarse a This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .