Las confesiones tienen importancia durante la Cuaresma


La arquidiócesis, de nuevo este año, durante la Cuaresma, ofrecerá el sacramento de la confesión en cada Iglesia, tres miércoles consecutivos – el 22 de marzo, el 29 de marzo, y el 5 de abril – de 5 a 6:30 p.m. ¿Cuál es el propósito pastoral, de hacer la confesión universalmente disponible al mismo tiempo en esas noches?
El sacramento de la reconciliación es debidamente celebrado durante la temporada de Cuaresma. Durante la Cuaresma, Dios nos llama a enfrentar con humildad y honestidad, nuestra debilidad, nuestro quebrantamiento y nuestro pecado. Al hacerlo, estamos invitados a traerlo al Señor Jesús, y pedirle que, toque el quebrantamiento de nuestras vidas, y nos dé sanidad y misericordia. Al discutir la importancia de la confesión, muchos sacerdotes han expresado el deseo de tener el sacramento más disponible durante la Cuaresma. Las diócesis de todo el país, lo hacen de diferentes maneras. Hemos decidido ofrecer confesiones en todas las Iglesias de la Arquidiócesis de Nueva Orleáns, al mismo tiempo, en esos tres miércoles consecutivos. En años anteriores, ofrecimos confesión un poco más tarde en la noche. Varias personas comentaron que podría ser un poco más conveniente, ofrecerlo más temprano, porque la gente podría detenerse por la Iglesia en el camino a casa, al final del día de trabajo. Además, en el tiempo del horario de verano hace que sea más fácil para la gente, porque todavía habrá luz. Es muy útil, creo, para que la gente sepa, que por cualquier Iglesia que pasen, por toda la archidiócesis, habrá un sacerdote en el confesionario de 5 a 6:30 pm. Más importante aún, en esos días el Señor Jesús, el que sana y perdona, nos aguardará a cada uno de nosotros, para ofrecer su misericordia.
 
¿Alguna vez le preguntaron, por qué necesitan ir a un sacerdote para confesarse?
Sí. A veces la gente pregunta: “¿No puedo confesarme con Dios?” La Iglesia Católica siempre ha enseñado que, es Dios quien perdona en la confesión. El sacerdote representa al Cristo perdonador, pero también, representa a la comunidad de fe, a quien hemos ofendido por nuestros pecados. El sacerdote ofrece la absolución en el nombre de Dios, y también, nos reconcilia con la Iglesia, el pueblo de Dios, y particularmente, con aquellos a los que pudimos haber afectado por nuestra debilidad.
 
En el mundo actual, ¿El “pecado” es un concepto pasado de moda?
Vivimos en un tiempo en el que es fácil justificar nuestra debilidad e injusticias. Recuerdo que hace varios años, un psiquiatra escribió un libro, “¿Qué pasó con el pecado?” Es fácil para cualquiera de nosotros, mirar algunas de las cosas que Dios nos está llamando a cambiar y decir: “Bueno, no soy tan malo como esa otra persona” o “Es sólo una pequeña debilidad”. Incluso, si eso es cierto, debemos venir en humildad para reconocer nuestro pecado, y no ahondar en los pecados de los demás. Nuestro mundo de hoy parece decirnos que no nos sintamos culpables por nada. La culpa es algo bueno. Nos lleva a un cambio de corazón. Una vez que abrazamos la confesión y experimentamos la misericordia de Dios, debemos poder dejar ir la culpa y celebrar la nueva vida que Dios nos da.
 
Todos pueden ver los resultados del pecado en estos días, especialmente con la cantidad de violencia extrema.
Vivimos en una época, en la que no sólo tenemos violencia de personas que usan armas y cuchillos, sino también, violencia que se produce a través de las palabras. Lo vemos constantemente en la televisión, en los acontecimientos actuales y mediante el acoso. La gente, no respeta a los demás, y a veces, los aniquila usando palabras horribles, que pueden marcar el corazón de una persona para siempre. Una de las oraciones que me he hecho más consciente, proviene del tercer versículo del Salmo 141: “ Señor, pon un guardia ante mi boca, y vigila la puerta de mis labios.” Durante la Cuaresma, no sólo miramos esas maneras en la que hemos pecado, es decir, es haber hecho algo que no es agradable a los ojos de Dios, pero también, estamos llamados a mirar nuestros pecados de omisión. La pregunta apropiada es, ¿Qué no he hecho, que podría haber hecho, y debería haberlo hecho, para mostrar mi cuidado y el amor de Dios a los demás?
 
El Papa Francisco, ha dejado claro que, la gente nunca debe cansarse de pedir la misericordia de Dios.
El Santo Padre, ha dicho que, el confesionario no es una cámara de tortura, sino un lugar de sanación. Aunque Dios no se cansa de perdonarnos, tal vez, nosotros nos cansemos de ir a Dios, para pedirle perdón. Si nuestra última confesión fue reciente, o hace muchos años, el Cristo perdonador nos espera en uno de estos tres miércoles, para abrazar su tierno perdón.
 
¿Hay más gente confesándose hoy que tal vez hace 10 años?
Creo que sí, y creo que más gente va a confesarse porque, estamos haciendo la confesión más disponible. Los sacerdotes, los diáconos y los catequistas, están haciendo un mejor llamado de atención de la gente, para que puedan conocer la misericordia de Dios, a través de la confesión. En la Arquidiócesis de Nueva Orleáns y en muchas otras diócesis, la confesión más disponible durante la Cuaresma, ha demostrado ser muy eficaz.
 
Usted dedicó una convocatoria a todos los sacerdotes el año pasado a la confesión. ¿Qué tan valioso fue eso?
Fue muy valioso, porque nos ayudó a celebrar el sacramento con mayor eficacia. También, nos dio la oportunidad de mirar algunas situaciones, particularmente difíciles, que la gente nos trae en la confesión. Mirar algunos casos de estudios, nos ayudó a entender, cómo podemos no sólo ofrecer la misericordia de Dios, sino también, ayudar a guiar a la persona en el nombre de Cristo, a la conversión y a la nueva vida.
 
Preguntas para el Arzobispo Aymond pueden enviarse a: This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .

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