San Juan Bosco dirigió una luz a la educatión Catolica

aymond    El Arzobispo Gregory Aymond en la Iglesia de San Dominic, pronunció la siguiente homilía, el 31 de enero, en la Misa de la Semana Anual de las Escuelas Católicas.
    Hoy celebramos la fiesta de San Juan Bosco, nacido en 1815, de una familia muy pobre. De hecho, durante su infancia, tuvo que conseguir ropa y zapatos de organizaciones caritativas. Su familia era así de pobre.
    Cuando tenía 2 años, su padre murió, y su amorosa madre, quedó al cuidado de él y de sus dos hermanos. Fue muy duro.
    Incluso, cuando iba a la escuela, además de aprender acerca de Dios y de Jesús de su madre y otros, también tuvo que trabajar. Probablemente pasó tanto tiempo en los campos de trabajo para cuidar a su familia, como lo hizo en la escuela.
    A pesar de que Juan Bosco tenía un reto, y una infancia especialmente difícil, siempre supo esto – Dios lo amaba, y que Dios siempre estaba allí.
    Algo le pasó a Juan Bosco cuando tenía 9 años. Mientras él dormía, tuvo un sueño. En este sueño, él estaba de pie en un patio de recreo, y estaban todos estos niños no justamente jugando, sino dándose de puños, llamándose por nombres los a los otros, y lanzándose mutuamente al suelo. Juan Bosco, estaba viendo todo esto en su sueño, y este mensajero vino a él y le dijo: “Juan, tienes que hacer algo al respecto. Ponte en medio de ellos y pídeles que sean buenos como Jesús.”
    Eso fue lo que hizo, y lo escucharon. Luego, conforme avanzaba el sueño, el mensajero dijo a Juan, “Quiero que pases el resto de tu vida con los jóvenes, diciéndoles que vivan como Jesús.” Juan le preguntó, “¿Cómo puedo hacerlo? Yo soy sólo un niño. Tengo 9 años.” El mensajero de Dios dijo: “Dios te guiará.”
    Cuando Juan Bosco era un adolescente, entregó su corazón a las personas. Él era un niño común de muchas maneras, pero lo extraordinario de él era que, amaba y aceptaba a las personas como eran. Le gustaba jugar y contar chistes, y al final, él agregaría algo acerca de Jesús. Esa era su forma de ser, incluso, cuando era niño, compartía su fe con otros.
    Todo esto, lo llevó a vivir seriamente su vida en la fe, y hacer una diferencia en el mundo entre sus amigos.
    Cuando Juan Bosco se hizo sacerdote, sucedió otro momento importante en su vida. Conoció a un chico, y descubrió que era huérfano. Sus padres lo habían abandonado sin ningún motivo. Juan Bosco llegó a conocerlo, y rápidamente se dio cuenta de que este joven estaba buscando un padre. Juan Bosco, estaba dispuesto a ser una figura paterna para él, y también estaba dispuesto a ser un maestro. Él le enseñó muchas cosas sobre la vida, pero lo más importante, es que le enseñó a cerca de Jesús y cómo hacer una diferencia en el mundo.
    Como Juan Bosco era generoso con este joven, otros sacerdotes comenzaron a trabajar con él. Y pasó a establecer lo que ahora se conoce como los sacerdotes y hermanos salesianos, y de ese grupo de los salesianos, las hermanas Salesianas fueron fundadas. Ahora, 150 años más tarde, los Salesianos viven en casi todos los continentes del mundo. Somos tan bendecidos que están involucrados en la educación Católica en todo el mundo.
    La vida de Juan Bosco nos dice dos cosas. En primer lugar, enseña que, a pesar de que su vida puede estar llena de desafíos, Dios te ama y Dios está deseando tu amor. ¿Cuáles son algunas de esas situaciones difíciles en tu vida ahora?
    Juan Bosco, también nos enseña algo que fue evidente en su sueño de infancia. Él estaba mirando a estos chicos luchando entre sí, y que estaba al margen de la situación. El mensajero de Dios le estaba diciendo, “No estés al margen, Juan, involúcrate. Has algo. Da tu testimonio.” Él tomó el riesgo. Él era valiente. Fue audaz en su sueño, y él fue audaz en su vida.
    Eso es lo que estamos llamados a hacer, como la Iglesia de los Jóvenes – a que se involucren. Pueda haber algo que se esté haciendo en su propia escuela que no esté correcto. Podemos estar al margen y dejarlo pasar o podemos saltar y decir, “Esto no está bien.” Podemos ver la falta de honestidad o de intimidación o ver a nuestros amigos haciendo cosas peligrosas en Internet. En esos momentos, podemos decir que es trabajo de alguien más o podemos ser como Juan Bosco, y ser valientes y audaces. Podemos decir, “Jesús, estoy dispuesto a dar mi vida para hacer la diferencia.”
    Como la Iglesia Joven, ustedes tienen el privilegio de asistir a una escuela Católica. Una escuela Católica ofrece una oportunidad increíble para tener conocimiento hoy, mañana y para el resto de sus vidas. Una escuela Católica también le da la oportunidad privilegiada de conocer a Jesús y conocer a gente como Juan Bosco, que era audaz y valiente, y que marcó una diferencia.
    Vienes a conocer a Jesús – y no es sólo leyendo acerca de él. ¿Conoces a Jesús? ¿Es tu amigo? ¿Es tu hermano? Nuestras escuelas Católicas nos ayudan a conocerlo mejor.
    Las escuelas Católicas son lo que son debido a muchas personas dedicadas que dan su vida al servicio de ustedes. Ellos han dicho sí a una llamada de Dios, en la vocación a la educación Católica. Agradezco a todos los administradores, maestros, personal y padres, porque ellos han escuchado y respondido al llamado de Dios.
    Hacemos todo esto para ustedes, nuestros estudiantes, porque eres precioso ante los ojos de Dios. Tú estás llamado por tu nombre.
    Juan Bosco dijo sí a su sueño. Oramos igual que Juan Bosco, oigamos el mensaje de Dios, a los 9 y nuevamente a los 15, sí tú puedes. Dios tiene un sueño para ti, y espero y deseo que sigas ese sueño.
    Se pueden enviar preguntas para Arzobispo Aymond This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .

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