Tenemos que confiar en Dios en todos los desafíos

aymond    En su discurso, el 5 de diciembre en el 70 avo almuerzo anual de las cooperativas de clubes del Consejo de Escuelas Católicas, el Arzobispo Aymond destacó la importancia de la educación Católica, en impartir valores Católicos y también sobre la celebración Arquidiócesana, del Año de la Familia y la Fe, en el 2013.

    Estamos viviendo ahora en una sociedad que se ha vuelto muy secularizada. Por esta razón, necesitamos mantener nuestra voz en la arena, llamando a todos los valores Católicos y Cristianos y llamando a todo el mundo para recordar que Cristo está entre nosotros. Él no sólo nació entre nosotros hace 2.000 años, pero Él nace entre nosotros cada día, a través de la vida familiar y educación Católica.
    El tema de este almuerzo es “Caminar sin temor con Dios.” No hay ninguna duda que hay muchas veces en nuestras vidas que tengamos miedo. En el Antiguo y Nuevo Testamento, las palabras “no tengan miedo” fueron pronunciadas por los profetas y Jesús, cientos de veces. El mensaje de Dios es: “No tengan miedo. Sin temor a caminar conmigo. Déjame guiarte.”
    Tenemos nuestros propios temores, y así la iglesia joven y el adulto joven. Algunos de estos miedos surgen naturalmente de los altibajos de la vida familiar. A veces hay relaciones rocosas o inestabilidad financiera. A veces, es el temor acerca de alguien que amamos, que está enfermo o en dificultades. Por eso tenemos que hacer lo mejor que podemos por la formación de los niños en la enseñanza del Evangelio.
    Digo estas cosas, no para ser negativo, pero para ser honesto. El Vaticano II específicamente nos llamó a leer los signos de los tiempos. Vemos a nuestros jóvenes en nuestros hogares y en nuestras escuelas, que son desafiados grandemente, y tenemos que ayudarles a adoptar los valores de Jesús y la enseñanza de la Iglesia Católica.
    Tenemos gran influencia, pero la realidad es que muchas de las influencias culturales de nuestros jóvenes son contrarias a las nuestras. Alumnos de cuarto grado están expuestos a cosas en la Internet, como la pornografía y las invitaciones a relaciones poco saludables. Debe preocuparnos de que no somos sólo  la voz moral de nuestra sociedad. Somos una voz fuerte, pero si somos honestos, hay una voz que es más fuerte que la nuestra. Estoy hablando de los medios de televisión, cine e Internet, y los que no nos traen buenas noticias.
    Hollywood tiene su propia agenda, y dista mucho de la agenda de la Iglesia o del Señor Jesucristo. Los jóvenes están expuestos a todo lo que el iPhone tiene para ofrecer. Se les anima a no disfrutar el momento presente, pero siempre esperar lo siguiente y lo próximo y lo siguiente, que los mantiene de muchas maneras, a vivir fuera del presente. Puedo decir honestamente, que no me gustaría ser un joven hoy, porque los estamos llamando a convertirse en adultos y a hacer decisiones de adultos antes de que sean lo suficiente mayores para tomar buenas decisiones, mucho menos decisiones de adultos.
    Así que, ¿Qué debemos hacer con estos temores legítimos? Creo que el lema del almuerzo tiene una respuesta: “Caminar Sin Miedo Con Dios.” Esto quiere decir que, tú y yo demos un salto de fe y confiar en que, aun en medio de nuestros retos, nuestro Dios está entre nosotros. Aquel cuyo nacimiento celebramos en Navidad, está vivo en nuestros hogares y en nuestras escuelas, y nunca nos ha abandonado.
    Santa Teresa de Ávila, quien conocía el miedo y era casi ingenua, nos ofrece una manera maravillosa de vivir nuestras vidas: “Que nada te turbe. Que nada te asuste. Todas las cosas están pasando: Dios nunca cambia. Con paciencia, se obtienen todas las cosas. Quien tiene a Dios nada le falta; Sólo Dios basta.”
    En los últimos dos años, hemos resaltado la Nueva Batalla de Nueva Orleáns. Así como Andrew Jackson caminó sin temor y ganó la batalla de Nueva Orleáns contra los Británicos en 1815 con un ejército débil y sin experiencia, ahora tenemos nuestra propia batalla para luchar contra la violencia, el asesinato y el racismo. Es una batalla entre nuestra propia familia humana, y no sólo es en Nueva Orleáns, sino en toda la región.
    Hemos puestos letreros públicos en los patios, alrededor del área, que proclaman, “No Matarás.” Volvemos a lo más básico de los Diez Mandamientos. Cuando pienso en la cantidad de sangre que se derrama en las calles, es en su mayoría de hombres jóvenes. Estamos borrando una generación de jóvenes varones adultos.
    Así que, ¿Cuál es la solución? Es simple y difícil al mismo tiempo. En la medida en que nuestra familia se fortalece, respetaremos la vida y aceptaremos los valores de Jesús.
    Al comenzar el 2013, estoy invitando a la arquidiócesis entera a celebrar un Año de la Familia y de la Fe. El tema de la familia y de la fe, resonará a lo largo de todas las escuelas, parroquias y organizaciones Católicas, como nos comprometemos a experimentar y aumentar la riqueza de la vida en fe y familia. El año comenzará con Misas el 30 de diciembre, la fiesta de la Sagrada Familia. Se leerá una breve carta pastoral antes de cada Misa, y durante la Misa, tendremos la oportunidad de comprometernos a Cristo y a recibir una bendición para convertirnos realmente en una sagrada familia. Le ruego a todos a tomar ventaja de este año de atención enfocada en la familia y la fe.
    También le pido a todo el mundo, a que simplemente hagan una pausa. Nuestra vida tan ocupada, está llena de tantos proyectos y tareas, que a veces nos debemos preguntar al final del día, ¿Qué es, todo esto logrado?
    Necesitamos una pausa – pausa para mirar a un niño o un cónyuge y ver en ellos el amor y el valor único otorgados a ellos por Dios.
    Existe una antigua frase – “La familia que reza unida, permanece unida.” Es cierto. Cuando oramos juntos, nuestros corazones cambian, ya sea una bendición antes de una comida o una oración de noche juntos. Puede ser tan corto como de tres, cinco o 15 segundos. Cuando permitimos que Dios entre en nuestras vidas, vemos las cosas diferentes.
    Haré todo en mi poder, para recuperar el domingo como un día reservado para la familia y adoración, en la Arquidiócesis de Nueva Orleáns. Esto significa, un domingo sin juegos atléticos o prácticas, sin reuniones en la Iglesia, la escuela o la comunidad – sin nada. ¿No sería un milagro si pudiéramos recuperar el domingo como un día de familia y un día de culto? Entonces, nuestras prioridades tendrían sentido.
    En el reciente Sínodo sobre la nueva evangelización, el Papa Benedicto dijo, la fe se transmite con más eficacia y a través de la familia. Es impensable fomentar la fe sin vida familiar. Así, que para los próximos 12 meses en la arquidiócesis, le pediremos a las personas, a prestar atención a la familia y a la fe.
    Que Dios bendiga a nuestros esfuerzos. Podrían familias fuertes, ser el catalizador de la fe, ser capaz de transformar una cultura de familias más fuertes.
    Preguntas para Arzobispo Aymond pueden enviarse a This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. .